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viernes, 5 de diciembre de 2008

Adios



Tengo cristal en las manos
Seria tan fácil cortarme
Seria tan fácil terminarme
Si ya no hay nada que quitarme
Se llevaron mi voz
No volveré a gritar un “espero”
Si cada vez que lo logro
Tienen que ignorarme

Nunca sabré que paso
Ser la que no llega
Esa soy yo
Vete de una vez
Deja que mi verdadera compañía llegue
Esa soledad que conozco
Desde hace tanto
Y hoy mas que nunca necesito

No te atrevas a intentar excusarte
Que se ha ido el reflejo
Ahora descubro verdades
Engañarme fue costumbre
Ahora tengo que quitarme

Deja que el cristal corte
Deja que desgarre lo ya desgarrado
Acaso importa?
Se que no
Si hay cosas invisibles que ultrajan
Nada importa lo que puedas ver
Si ahora ya no me veras
Déjame destrozarme…

Desesperanza



Allá van…
Corren sin esperanza
Pero corren
No les queda otra cosa…
Se sintieron tan seguros
Nada podía borrarlos
Eran una realidad hermosa
Dentro de ellos…

Sueños…
El céfiro soplaba
Movía aquel resplandor…
Imaginado y tocado mil veces…
No¡
Están dejando entrar la luz
Y palidece mientras más ahonda…
Donde están las risas
Que cuidaban de traiciones?
Donde está la sensación
De haber encontrado el aire puro?
Donde quedo lo que me decía
“puedes confiar, será”
Se volvió espuma tan fácil…
Y no considera lo que arrastra
Caudal imparable de impaciencia
Que cargara siempre con gritos ahogados…

Basto con ver pasar dos alas,
Voltear la cabeza un instante
Y dejar que se cegara el infinito
Para partir un mundo en dos
O acaso en mas?
En cuantos frágiles pedazos es posible convertir al espejo?...
A este pedazo lo han aplastado…
Jamás encontraras su delante
O su detrás
Se esparció en el cielo
Caerán quizás en mil años
Si es que se le acaba aquel impulso
Que le dio el golpe intempestivo
De una crueldad afilada.